Tanatología Holística

Madres e hijas, princesas o villanas.

Guille Elizondo

En mi gestión terapéutica echo mano de diferentes recursos; los arquetipos, para visualizar modelos y llegar a profundos conocimientos: los mitos y creencias, para analizar el enraizamiento de ideas y el peso que tienen los pensamientos; las metáforas, para ver los problemas desde otra perspectiva, y nada más fascinante que las analogías, para resaltar las similitudes en las que las diferencias se acentúan, aclarando el objeto de conocimiento.

Analogía de las princesas de Disney

Y las relaciones narcisistas madre e hija

Existen varias hipótesis sobre la razón del porqué Disney prefirió no incluir a las madres dentro de sus películas. Una de ellas habla de la trágica historia personal de Walt Disney, que a finales de los años cuarenta les regaló una casa a sus padres y, después de la mudanza, se incendió por un problema en la calefacción. Se apela a que por una culpa que atormentó de por vida al empresario, fue que las madres no tuvieron aparición en sus historias. Otra razón que brinda la productora es que, al tener poco tiempo para contar historias, decidió abordar los temas sin largas introducciones.

Desde una perspectiva más profunda, se dice que las películas de Disney se centran en algún tipo de lección de vida que el personaje principal aprende a través del «crecimiento». Según los expertos, los niños tardan más en madurar cuando son dependientes y mantienen un vínculo estrecho con sus padres. Los escritores usan esta información a su favor ya que, sin una madre con ellas, la mayoría de las princesas deben crecer y asumir responsabilidad rápidamente.

Otro supuesto va más atrás que Disney en la historia. Se dice que los cuentos de hadas de los hermanos Grimm, por ejemplo, rara vez incluían una madre debido al hecho de que en los siglos XVIII y XIX muchas mujeres morían durante el parto.

Ahora, si las historias prescinden de madres, es más sencillo construir empatía entre el protagonista y su lector.

Ante todas estas suposiciones te preguntarás: ¿cómo hacer una analogía de la relación madre e hija si en las películas de Disney no las hay? Una analogía nos permite describir la experiencia, el fenómeno o el objeto, por un lado de forma más sencilla para el terapeuta; por el otro, más comprensible para el paciente. La relación o comparación por similitud o semejanza, tiene la ventaja de no anular la diferencia entre los polos de la relación o comparación.

Madres narcisistas Cuando la paciente es la princesa

El personaje de la malvada madrastra se ganó el lugar de los villanos más malvados en los cuentos de hadas, asentada frecuentemente como contraste para la hijastra inocente. La fantasía de la madrastra no solo conserva intacta a la “buena madre”, sino que también justifica las razones de envidia y desamor para quien se está convirtiendo en mujer y rival. De esta forma, la princesa queda liberada de proyecciones, justificando reacciones negativas a una figura materna, sin sentirse culpable por lo que se considera, en esta etapa, sentimientos antinaturales.

Así como pudo ser una razón, para los hermanos Grimm, eliminar a las mamás de sus cuentos para reflejar la realidad social de la época, también refleja la etapa que atraviesa toda mujer; el momento en que tiene que desapegarse de la madre y reconocerse como una mujer. El espacio que las separaba se reduce radicalmente, y las diferencias crean una dinámica que está abierta a celos y competencia, entre personajes femeninos dentro de las familias y los cuentos de hadas.

Hijas narcisistas Cuando la paciente es la madrastra

La mejor enemiga -como cotidiano destructivo-, muchas veces es la madre; sobre todo en culturas profundamente patriarcales. Si atendemos a la hipótesis de que las princesas evolucionan más rápido sin madre, debemos observar también que, en películas de Disney, la responsabilidad de la evolución es asumida por la figura paterna. Una visión feminista sugeriría una excusa más para eliminar personajes femeninos, y reemplazarlos con un «padre genial».

El mito de la «buena madre» anima a algunas mujeres a esforzarse para proyectar la ilusión de la impecabilidad, mientras que otras se sienten dolorosamente conscientes de sus defectos. Los aspectos más difíciles de la maternidad ocurren en privado y tienden a permanecer en secreto, en la intimidad. Ser madre en un cuento de hadas implica morir antes de que comience la historia de su hija.

Ojo, a la madrastra también se le ha convertido en un chivo expiatorio; una figura aterradora que va en contra de todas las expectativas de la maternidad, y que es víctima de la situación y sociedad en la que se encuentra. Los escritores de hoy han hecho conciencia de ello; lo podemos ver en la justificación que presentan historias como Maléfica, el Guasón y Cruella.

Entre madres e hijas pueden establecerse relaciones muy cercanas y también muy destructivas. Existe una gran ambivalencia. A partir de la fantasía podemos visualizar la realidad. Ni todas las hijas son princesas, ni todas las madres son villanas.

Las relaciones madre e hija están supeditadas al entorno sociocultural, al silenciamiento de las necesidades de las mujeres como dinámica intergeneracional, a los temperamentos, y a muchos otros factores. La relación que una niña comparte con su madre puede afectar su autoestima, su sentido de identidad y su capacidad para construir relaciones. Por su parte, la relación que comparte la madre con su hija también impacta y afecta en diferentes áreas emocionales. No hay que olvidar que lo que consideramos instinto maternal es un mito, y perpetuar la idea de que estas relaciones estén en constante fricción. La maternidad es un comportamiento absolutamente aprendido con influencias significativas del pasado, y oportunidades para obtener capacitación en el presente. Los cuentos de hadas toman ese momento, y lo convierten en una experiencia de transformación que cambia la vida. No existe una única forma de ser buena madre, tampoco una única forma de ser buena hija.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *