El poder sanador de los rituales de despedida.
Las tradiciones y los rituales nos ayudan a expresar nuestros pensamientos más profundos sobre los eventos más importantes de la vida.
A lo largo de la historia todos hemos participado en rituales y en ocasiones, sin darnos cuenta. En las bodas, tiramos el ramo, en el viejo adagio para la novia: algo viejo, algo nuevo, algo prestado, etc. En Navidad y Año Nuevo igual, cada familia ha ido formando su propia tradición llena de rituales. En las ceremonias de graduación, en los cumpleaños y en todas las ocasiones que marcan un hito en la vida, utilizamos rituales.
La etimología del término “ritual” evoca palabras como: encajar, hacer, actuar, ajustar, y orden. Los rituales entonces crean orden, encajan las cosas y vuelven a unirlas.
Cuando un ser querido muere, los rituales y tradiciones también pueden ayudarnos a marcar el evento como algo significativo. Nos proporcionan el tiempo para ir poniendo todas las cosas externas (papeleos, ropa, recuerdos) e internas (emociones, sentimientos, culpas, reproches) en orden, para ir camino a la curación.

La pena de perder un ser querido es caótica y desorientadora. En esta desolación somos desposeídos de la fuerza que tenemos como seres humanos. Los rituales funerarios nos ayudan a restaurar el orden de nuestras vidas después de que todo se lastima por el desconcierto y el dolor creado por la muerte de alguien que queremos.
Los rituales funerarios son naturalmente reconfortantes
Nos animan a recordar: los rituales nos conectan con el pasado y proporcionan estabilidad para el futuro. Los recuerdos hermosos del ser querido, nos ayudan a honrar su vida y a agradecer que hayan coincidido con la nuestra.
Nos ofrecen paz: al participar en rituales, buscamos activamente la paz dentro de nosotros mismos. Recibimos consuelo cuando nos despedimos, cuando visitamos los lugares de descanso final o hacemos algo especial y significativo en su memoria.
Nos ayudan a centrarnos y focalizar: en un ritual ganamos un sentido de concentración. Quitamos nuestros ojos de nosotros mismos y vemos más allá de nuestras propias dificultades.
Nos ayudan en nuestra búsqueda de significado: los rituales espirituales y/o religiosos, son parte de la búsqueda interna de significado, y de propósito de la vida de los que participamos. Nos ayudan a comprender de dónde venimos y quiénes somos.
Como seres humanos necesitamos una salida para expresar nuestras emociones más profundas y las palabras no son suficientes.


Un ritual funeral personalizado, lleno de sentido y significación, ayuda a la curación de los dolientes y satisface las necesidades esenciales del duelo.
Los rituales de despedida nos hacen hacer una pausa en nuestras propias vidas. Un espacio y lugar para hacernos preguntas sobre el significado de la vida. ¿Esta persona que estoy despidiendo, habrá tenido una buena vida?, ¿por qué se va ahora y por qué de esta manera?, ¿por qué morimos?, ¿qué pasa después de la muerte?
Por último, recordemos que en el inicio de todo proceso de duelo, el objetivo no es superar el dolor sino reconciliarse con la pérdida que se ha sufrido. Incorporar el evento a la historia de la propia vida. Se trata de aprender a seguir adelante y un ritual de despedida nos conduce hacia la curación y la reconciliación.