Un trauma, sin importar el origen, deteriora la salud física, la salud mental, la seguridad y el bienestar de la persona. Se pueden llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas de sí mismo y del mundo.

En una relación “tóxica”, el trauma suele ser psicológico y los nudos traumáticos tienden a fortalecerse mediante un refuerzo positivo inconsistente o al menos la esperanza de que algo va a mejorar.
Los nudos de trauma ocurren en situaciones extremas, como relaciones abusivas, situaciones de rehenes y relaciones incestuosas, pero también en cualquier relación en la que hay una gran cantidad de dolor intercalado con momentos de calma. Calma que se confunde a veces con momentos de menos dolor. Es como sucede en los casos de la adicción a las drogas: la relación promete mucho, da sentimientos fugaces de utopía y luego te quita el alma.
Cuando hablamos de «relaciones tóxicas» solemos pensar en relaciones de pareja. Sin embargo, toda clase de relaciones pueden resultar dañinas cuando implica negatividad constante, manipulación, falta de respeto, desequilibrios de poder, críticas excesivas, volatilidad emocional o problemas de control. Éstas genera una angustia emocional significativa y un efecto agotador en los individuos involucrados; esencialmente, cuando uno de los miembros debilita constantemente la autoestima y el bienestar del otro a través de sus acciones y comportamientos.

Hay relaciones tóxicas de las que nos podemos distanciar más fácilmente, no así de otras como la familia. Por ello, que el impacto y los efectos en nuestras vidas sean más complicados se superar.
El trauma psicológico suele repetirse a lo largo de la vida de la persona. Puede ser que la repetición sea por intentar controlar y revivir la experiencia para superarla o arreglarla o bien, porque una pieza de la situación traumática ata con algo del inconsciente que se queda arraigado y se confunde de forma que no puede evitar buscarlo repetitivamente.
«Igual que una pierna rota, sin la atención adecuada, limita seriamente la movilidad del individuo y puede causar descompensaciones musculares de cadera y vertebrales, un trauma psicológico no tratado deja a la persona “coja” emocionalmente y crea una serie de comportamientos que al querer “equilibrar” empeoran el estado inicial.»
El tratamiento del trauma por medio de Tanatología Holística, consiste en ayudar al paciente a salir de la repetición dañina y a encontrar las técnicas para procesar y descargar el exceso de estimulación crónica de la que sufre. Estas herramientas transformarán el desarrollo de la mente permitiendo a la persona estar más fuerte y flexible frente a los contratiempos de la vida.
Aquí 10 consejos para liberarse de este tipo de nudos traumáticos.
- Comprométete a vivir en la realidad.
- Si te encuentras creando fantasías sobre lo que podría ser o lo que esperas que sea, DETENTE. Comprométete a vivir en la verdad. Si aún no estás preparado para abandonar la relación de inmediato, por lo menos recuerda no mentirte y deja de fantasear con lo que no está sucediendo.
- Vive en tiempo real.
- Significa dejar de aferrarte a lo que «podría» suceder mañana. Observalo que está pasando en el momento. Observa lo poco amado que te sientes y cómo has comprometido tu autoestima y la estima por esta relación, observa lo atrapado que te sientes. Pon atención a tus emociones. Deja de esperar y comienza a notar en tiempo real lo que está sucediendo y cómo te está afectando.
- Vive un día a la vez, y una decisión a la vez.
- Pensar en el todo o nada, asusta. No te comprometas con pensamientos como «no tengo que volver a hablar con esta persona tóxica». No es necesario hacer de cada encuentro situaciones de vida o muerte. No te asustes.
- Toma decisiones en las que primero estés tú mismo.
- No tomes ninguna decisión que te haga daño, aplica también a las «recaídas» emocionales. Si te sientes débil, no seas duro contigo mismo. Háblate con compasión, de forma comprensiva y reflexiva. Recuerda que estamos en continuo proceso y que la vida es un viaje. Toma decisiones que solo sean de tu interés.
- Comienza a sentir tus emociones.
- No busques a tu persona tóxica cuando sientas la tentación de acercarte para tranquilizarte. Es muy útil escribir tus sentimientos, puede ayudarte a desarrollar fuerza interior. Aprende a estar simplemente con tus emociones. No necesitas huir de ellas, esconderte o evitarlas. Una vez que te permites sentir plenamente, esas emociones comenzaran a disminuir.
- Aprende a llorar.
- Dejar una relación tóxica y romper un vínculo traumático puede ser una de las etapas más difíciles que tendrás que atravesar. No puedes hacerlo sin honrar la realidad de lo que estás perdiendo… algo que es, o que fue muy valioso para ti.
- Comprende realmente lo que estás perdiendo.
- Puede ser una fantasía, un sueño, una ilusión. Puede ser que tu pareja te tuvo convencido de que satisfacía una necesidad profunda e insatisfecha. Una vez que identifiques cuál es esta necesidad, podrás trabajar el proceso de duelo, y reconstruirte. Despídete de la idea de que la necesidad que tienes nunca se podrá satisfacer. Por lo menos comprende que no se cumplirá con esta relación.
- Escribe una lista de compromisos finales contigo mismo.
- Será una lista de principios y límites inamovibles. Por ejemplo: No dormiré con alguien que me insulta. No discutiré con alguien que haya bebido. Me ocuparé de mis propias finanzas. No tendré conversaciones cuando me sienta desesperado, a la defensiva, etc.
- Construye tu vida.
- Crea sueños que no involucren a tu pareja traumática. Sueña en un futuro para ti y los tuyos. Comienza a tomar decisiones que afirmen tu vida y que te alejen de las interacciones tóxicas que han estado destruyendo tu tranquilidad.
- Construye conexiones saludables.
- Desarrolla relaciones cercanas, conectadas y unidas que no se centren en el drama. La mejor forma de liberarse realmente de las relaciones poco saludables es comenzar a invertir en relaciones saludables. Observa a las personas que te muestran una preocupación amorosa y cuídate.
El apoyo está a una llamada de distancia, no estás solo.