Programación Neurolingüística como herramienta en el acompañamiento tanatológico.

La programación neurolingüística puede tratar fobias y trastornos de ansiedad y la mejora del rendimiento laboral o la felicidad personal. Brinda al tanatólogo, terapeuta o acompañante, la ventaja de comprender qué motiva y mueve a la persona en duelo, para adaptar la forma en que asocia el duelo y/o la pérdida.

Las personas aprendemos a través de experiencias sensoriales, de modo que las neuronas envían mensajes al cerebro que interpretan la información basada en esas vivencias. Si esta interpretación nubla el juicio y complica el duelo, la programación neurolingüística intenta detectarla y modificar las limitaciones inconscientes que cada persona tiene dentro de sus conexiones mentales. Por ejemplo, si una persona percibe la muerte como castigo porque en su infancia lo acostumbraron a asociar la muerte con el merecimiento, de adulto relacionará que todo muere por cuestión moral. Aunque esta percepción no refleja su realidad actual y racionaliza que la muerte es algo natural, mientras no altere la conexión mental que tiene sobre lo «malo» de morir, su idea de expiación persistirá. Una programación neurolingüística en el acompañamiento tanatológico ayuda a superar esas limitaciones.

La PNL intenta detectar y modificar los sesgos o limitaciones inconscientes del mapa del mundo de una persona. La PNL no es hipnoterapia, sino que opera a través del uso consciente del lenguaje para provocar cambios en los pensamientos y la conducta de una persona. Si bien en el acompañamiento tanatológico no elimina el dolor, ayudará en el proceso de disminuirlo y de apoyar a la persona a seguir adelante con su vida.

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