
Desde pequeños, los hombres están educados para ser duros y mantenerse firmes sin importar lo que se les presente. Es muy común ver a la gente reír y hacer bromas a los hombres que expresan sus sentimientos. Que si son cariñosos y complacientes con sus parejas son “mandilones”, que si lloran en una película o ante la desgracia son “maricones”.
Lo que cargan los hombres desde tiempos inmemorables ante estos estereotipos, es una incapacidad para demostrar sus emociones y sentimientos ante las pérdidas. Siempre se espera que sean ellos quienes resuelvan con su pragmatismo y fortaleza.
Sin embargo ante la muerte, es inevitable enojarse, lastimarse, temer y angustiarse. Es muy saludable para hombres y mujeres, transmitir las emociones siempre y cuando se haga de forma genuina y sin lastimar a nadie.
Ya sea que estés lidiando con ansiedad, depresión, problemas de relación o simplemente buscas mejorar tu bienestar general, en Tanatología Holística encontrarás un espacio seguro y confidencial donde podrás expresarte sin juicios.

En mi trabajo tanatológico, he tenido que comprender cómo los hombres expresan el dolor de forma distinta que las mujeres para poderlos asistir a sobrellevar sus propias emociones y acompañarlos a ayudar a quienes los aman, así como aprender a dejarse brindar apoyo cuando lo necesitan en momentos difíciles.
No importa a qué etapa de tu vida te encuentres, en Tanatología Holística estaremos contigo cada paso del camino. Juntos, construiremos una ruta hacia la sanación, la felicidad y la realización personal.
Para comprenderlos
El duelo es una experiencia única, individual y en cada persona de se experimenta de manera diferente. Cuando pensamos en el duelo, la mayoría de nosotros considera que la tristeza y el llanto son típicos, sin embargo, hay muchos síntomas de dolor. Los hombres acostumbrados a ocultar las lágrimas, manifiestan otros síntomas como los siguientes:

No vivir y abrazar el duelo, puede provocar suicidio, alcoholismo, enfermedades mentales, ataques cardíacos inducidos por el estrés, así como abuso de drogas y sustancias. Vale la pena señalar que los hombres constituyen la mayoría de las estadísticas de suicidio. La supresión de las emociones también pueden conducir a tomar decisiones equivocadas, a adquirir enfermedades psicosomáticas, condiciones en las que el estrés psicológico afecta negativamente el funcionamiento fisiológico hasta el punto de la angustia. Los ejemplos incluyen migrañas, fatiga crónica y tensión, entre otros. En los hombres es común el malestar estomacal, náuseas, estreñimiento y diarrea cuando suprimen sus emociones.